lo echo de menos,
el olor a maíz constante, no sabría
decir
a pesar de que hay miles,
de otro olor que sea mas de esa
tierra,
como no hay otro sonido que
me recuerde mas a ti que la lluvia,
esa que cuando la ves o la sientes
si tienes el atrevimiento
de hacerlo, te deja con los ojos como platos
de hacerlo, te deja con los ojos como platos
y una mezcla de algo salvaje
creciendo dentro de ti y un poco
de miedo hay que decirlo,
parece que el cielo se cae, pero
alli da igual,
en ese mundo siempre a medio
terminar,
o en constante crecimiento como te
explican
ellos a la pregunta que todo el que
mira se hace,
por que nunca acaban las casas?,
por que las
hacen de a poquito,
sabiendo donde empieza la familia
pero nunca donde acaba.
Y los colores? madre, los colores,
jamás he visto un pueblo que ame
tanto el color, con sus tonos
particulares, rosas amables pegados
a
rojos apasionados, azules soñadores
y
amarillos vibrantes, morados
imposibles,
todos juntos sin orden ni mesura,
como a mí me gustan los colores
que rebosen en paletas
inimaginables,
como rebosan tantas cosas,
comida, por todas partes, interminables
filas de pequeños puestos parecen
hechos desde ayer
pero con decenas de años en sus
improvisadas paredes
que sirven a cualquier hora de día
pero cuidado no de
la noche todo tipo de manjares,
guardados en tinajas
de barro 100 veces cocidas, hechas
por madres y abuelas.
frijoles, las mil y una noches de
frijoles
de mi y una maneras cocinados
nopales, ricos manjares en el comer
y amargos en a recolección, pero
abundantes, silvestres y de sabor
salvaje
maíz, solo di como lo quieres y
madres
abuelas hijas y a veces nietas te
lo
ofrecerán servido con historias
ancestrales
de recetas aprendidas por gusto y
por
necesidad, por que ganarse la vida
honradamente
es duro, si allí es duro. supongo que como en todos
o mas bien no, yo buscaba el paraiso viniendo
de Europa y lo que aprendí es que no,
sin y con personas no hay paraiso, mexico paraiso e infierno,
Sitio salvaje de gentes libres y
cautivas
Toques de queda silenciosos,
pactados,
de madres a hijas,
de saber que cada--- muere una
mujer,
de haber visto, sentido, el
machismo, ese que no se
ve pero que se nota tanto que se
corta con la
afilada mirada de que mira mas allá,
violencia, tan arraigada en sus gentes por tantos años de horror,
barrios impracticables
al transeúnte
pacifico invadidos por almas que
sobreviven
viendo abundancia por la ventana y
pobreza
al entrar por la puerta, país
desigual,
dime tu si no es para cabrearse
verjas, pinchos, vallas
electrificadas si,
paraíso Guantánamo en cada esquina
de México
donde se cultivan fresas, fresas
rezumantes y amapolas blancas
bonita combinación!,
de un olor atrayente pero que al
gusto
te dejan con ganas de licuado de
fresas en el tianguis
de ahí al lado, fresas brillantes,
con discursos de igualdades
y mundos mejores regando sus frutos
con sangre velada
de trabajador mano de obra barata, dejando un
rastro de amapolas que cubren el camino
que solo hacia La Santa te lleva.
y asi es ese pueblo, triste, sufrido,
alegre, vertiginoso, colorido
libre, oprimido, violento, imaginativo,
enigmático,
fantasioso, hogareño, familiar,
abierto, curioso,
bondadoso, nuevo y joven pueblo
mexicano.
me gustas y me das miedo.
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